El presente texto, de otro antes lo mismo pensado de 2025, y revisado por última vez el 16 de abril de 2026 es (esto) aquello ante, que como materia en evolución moviéndose después lo mismo) aborda la filosofía a partir (lo que es→ pensado antes) lo del texto que luego es y, que ”Lejos de ser un catálogo exhaustivo de respuestas", analizando los significantes propios, ahora, pesados del texto, luego lo significado mas abajo luego para después y otro texto su desarrollo (desde la identidad propia pensada en relación al pensamiento universal: se exploran las nociones de lo propio y lo otro, la crítica al racionalismo ilustrado, la importancia de la experiencia vivida como fundamento del pensamiento, el escepticismo pragmático, la metáfora del Camino de Santiago y su resonancia con corrientes filosóficas universales estando de una metodología hermenéutica y comparativa, siendo lo integrando adema de referencias filosóficas clave y contextualizando el texto en debates contemporáneos sobre el final o transformación de la filosofía. El texto se presenta todo como reflexión que rehúye la sistematicidad y la pretensión de ofrecer respuestas universales. Desde el inicio, se advierte que la filosofía no es un "catálogo exhaustivo de respuestas", sino una disposición radical de uno a entenderse de las cosas que son y le son dadas buscando orientarse en lo que ―de alguna manera y de alguna forma, alguna cosa es- después→ lo propio de uno en coincidencia. Esta declaración inicial marca el tono existencial y fenomenológico de este escrito, que privilegia la experiencia singular y la orientación vital sobre la construcción de sistemas cerrados siendo una filosofía propia y transversal se está de una sintaxis fragmentaria, con incisos y aclaraciones, que refuerzan la idea de que el pensamiento filosófico es un proceso abierto, en constante revisión, y no un conjunto de doctrinas acabadas. El uso reiterado de expresiones como "de alguna forma", "luego", "eso→", "no de la misma manera", enfatiza la provisionalidad y la historicidad del pensar filosófico. El texto, entendemos, que se inscribe en la tradición de la filosofía española contemporánea, en diálogo con Ortega y Gasset y su obra "Origen y epílogo de la filosofía". Ortega sostiene que la filosofía, como toda actividad humana, tiene un origen y un final, y que el verdadero progreso consiste en reconocer los límites del filosofar y abrirse a nuevas formas de pensar y habitar el mundo El epílogo, así entendido, no es un cierre definitivo, sino una invitación a la transformación, al aprendizaje y a la apertura a lo otro. La filosofía, lejos de ser un catálogo exhaustivo de respuestas, es un camino abierto, una búsqueda inacabada y una invitación a la aventura del pensar y del vivir.
TEXTO
Lejos de ser un catálogo exhaustivo de respuestas para todo, La filosofía fue, en origen, lo que de alguna forma resiste: como la disposición radical de uno a entenderse de las cosas que son y le son dadas buscando orientarse en lo que ―de alguna manera y de alguna forma, alguna cosa es- después→ lo propio de uno en coincidencia. No nace pues del impulso por abarcar un saber universal de nada en lo concreto, sino del compromiso con una vida –propia- que se presenta como tarea antes que sistema y de uno hacerse un cargo aquí y ahora de su existencia desde entender de la propia vida que, además, incluye como acontecimiento (lo que pueda de uno ser→ en tanto pueda entender de lo que es y existe y de eso mismo que no existe de una forma Luego singularmente (estar-en-el-mundo) desde todo un cosmos de acontecimientos en el que las cosas son: en la medida que pueden entenderse propias / mas no propias para que sean poseídas como inventario de verdades, sino para del pensamiento habitarlo―luego de moverse uno y de alguna forma estar de lo mismo antes solo posible asumiéndolo después de un horizonte de eventos propio y vivo― desde la propia perspectiva de la experiencia del medio, no desde la representación. Pues sería un error de nuevo y pensar que el filosofar debe tomar siempre la forma de un discurso lleno de verdades (y en general de doctrinas como sistema cerrado por cierto paradójico al hablar de doctrinas sin sentido dado de la forma o sentido de sus significantes ausente del propi significado tanto que no podemos por si solos comprender lo que se nos quieren decir / si no nos lo explican / y después de cada cual eso→ de un discurso lo mismo ausente de toda forma y significado del significante incluso a veces hablando explicando literalmente de nada: donde a todo intento de afirmación de lo que no existe de una forma manifiesta «siempre» acompaña, como una sombra ―de eso→ mismo ausente de forma de uno― aquello luego de una actitud necesaria del otro que lo cuestiona o suspende: de un sano "pragmático:escepticismo" que no es pragmatismo absoluto hacia lo no practico de unas ideas o teóricas / ni un escepticismo incondicional ante lo vacío de contenido concreto del otro, sino resistencia primera (a aceptar mundos posibles que no nacen de lo propio del otro /luego imposibles entender de uno. En su forma más sobria (se entiende ese escepticismo pragmático no como frialdad, sino como respeto por lo que « todavía no ha sido pensado lo puede ser de uno al respecto de algo, significado después de unomismo»
Precisamente se llega a la filosofía cuando una persona se encuentra consciente ante el desamparo de no saber: lo que no es desconcierto únicamente teórico, sino la ausencia de suelo existencial que no-es antes y es (algo) que no existe y es de uno (eso→ que no se conoce todavía como propio y (lo mismo es después (eso→ un detenerse uno de lo que hay delante) que enciende la pregunta acerca de algo que lleva a tener que uno ser→ de eso mismo del pensamiento que no es de la conciencia propia todavía y es, sin embargo, de algo que aparece: no necesariamente y siempre del otro
Luego esta ignorancia originaria es lo mismo después no igual: que no saber el qué hacer con lo que somos, o si tenemos algo que hacer con lo que somos, quiero decir, además: de lo que entendemos y observamos que hacen todos: nacer y crecer para reproducirse ―de un espacio singular no igual a cada forma― y no todos de la misma forma para después morir) Lo que obliga a trazar líneas de posibilidad desde el propio horizonte abarcable de uno, no para encerrarlo en conceptos, sino para orientarnos de la vida misma en aquello de un horizonte que ha sido propio y es de todas las experiencias de antes y de alguna forma (en conciencia de uno) para cuando eso→ del pensamiento o del otro «aparece» y «es» lo que «no-es» de una forma pero existe /entonces entender algo (de una necesidad manifiesta de estar) y para ello me detengo ante la existencia posible y luego "pienso en eso” que es igualmente existencia y de una razón suficiente pero sin la necesaria condición impuesta para que algo del pensamiento del otro sea lo mismo después, y de la misma forma y de un nombre después entendido de una forma como lo propio de uno/ no/no sin antes haber sido pensado desde lo de unomismo lo de alguna manera (algo) después como propio entendido de alguna forma/ pero entendamos bien esto otro pues→ no es natural de una persona hablar o pensar ―filosofar, si queremos llamarlo así― de algo, o en relaciona algo, sin antes haber vivido de estar en la creencia de algo (que resulta luego siempre ser lo propio antes de otro... y Antes de pensar algo, o en relación con algo, uno ha habitado una creencia: no como adhesión doctrinal, sino como forma de orientación existencial. Esta creencia antecede al otro, y antecede también a alguna cosa que, aunque no se sepa qué es, constituye el fondo desde el cual el pensamiento se articula. Lo propio, en este sentido, no es lo que se posee, sino lo que ha sido vivido como certeza antes de toda forma reflexiva después. La filosofía no nace, entonces, como ejercicio abstracto, sino como despliegue de algo una experiencia que es eso mismo del otro que ha sido creída antes de ser pensada de uno. Luego El pensamiento no se da en el vacío desde nada, sino en relación con lo que ha sido vivido como verdadero antes, aunque luego se revele como contingente, como parcial, o insuficiente. Esta estructura implica que lo propio antecede al otro, no como exclusión, sino como condición de posibilidad de toda alteridad y capacidad de reconocer, comprender y valorar al "otro" como diferente y con su propia identidad, lo que es fundamental para la existencia humana y el desarrollo del conocimiento y la ética. Esta capacidad implica trascender la propia perspectiva, aceptar la diversidad y ver las diferencias como una fuente de enriquecimiento en lugar de conflicto. Filosóficamente, la alteridad es la condición de posibilidad para lo que es y es la existencia misma (y de algo) entendido de un encuentro con lo ajeno que permite afirmarse y comprender la propia identidad. Luego “el Pensamiento” se constituye en el tránsito entre lo que fue de alguna forma del otro luego explicado y creído de uno, entendiendo (eso como pensamiento y conciencia de algo que no es lo propio de alguna cosa → que se intenta comprender desde esa pérdida.
La filosofía iluminista se articula precisamente en ese punto de inflexión: cuando la fe en algo del otro se pierde, y una nueva confianza se deposita en el poder de la razón. (El pensamiento se emancipará de la creencia, pero también se desvinculará de la experiencia) y abre camino hacia una forma de pensar que se funda en la ausencia, en la nada de uno, en la desposesión de uno mismo como centro de sentido / lo que marca el tránsito desde una orientación existencial ( pasamos de creer-antes en lo que es y puede ser pensado de alguna forma después propia / a estar-después de algo del otro explicado a nosotros de alguna forma significada fundado solo en lo deducible, en lo demostrable, en lo universalizarle / Luego lo que queda es una estructura formal, capaz de operar sobre lo dado, pero incapaz de sostener lo que no se deja reducir de algo entendido de uno desde la pérdida de lo propio o de la ausencia propia donde el uno ya no se reconoce sino en su capacidad de abstraerse del todo (lo que solo ahora puede ser de alguna manera pensado no de otra forma→ como confianza impuesta en el poder de la razón y en lo razonablemente explicado por otro ―que no es de uno lo propio― a la vez que el pensamiento de lo propio deja de ser- en lo que hay que estar- antes- y de alguna forma moviéndonos de esta para después entender (algo) desde reflejarse del otro, de lo vivido por uno antes
Luego y volver a "Pensar: no es el comienzo, ni lo mismo, sino de lo mismo siendo de eso mismo y volver de unomismo a pensar no de la misma manera lo mismo igual / esto es: no renunciando a la razón pero reconfigurándose de una razón más propia en lo vivido de alguna forma en la experiencia de algo antes no de unomimso y que fue creído antes de ser pensado antes en una relación previa ( en conciencia: eso→ del otro) que observa de si mismo, pues le ha sido dado del otro al pensamiento en conciencia como existencia propia y verdad antes del otro, que no es solo epistémica, sino existencial: es lo que es (es y de alguna manera (siempre lo de uno (eso) que ha sido del otro antes lo que es de alguna forma ahora vivido como propia existencia antes de ser tematizado objetivado de otros (en clara invitación a la nada / no a nada).
Pues “Primero es vivir, y después pensar” y esto no es un desdén sino un reconocimiento: cuando el pensar algo solo acontece en uno que (ha sido→ del pensamiento antes propio) ya envuelto en la trama del mundo y lo que es donde sólo la experiencia que es y es del pensamiento después decantada permite de él eso→ lucidez al pensar y estar correcto (de todas las formas acerca de cosas de las que uno puede hablar después con propiedad. No hay niños prodigio en este arte, lo niños como todos deben aprender, jugar y vivir una vida después; en todo caso no encontraremos niños filósofos donde hay que llegar adulto y hacerlo como en una segunda juventud del espíritu (volviendo a nacer) luego sabiendo de uno mismo de todo lo que hay que saber, y que morir, en general, es necesario para renacer en lo singular de alguna manera luego todo eso de alguna forma, de uno o varios textos..
El filosofar nació en un tiempo y lugar concretos y, como todo lo humano, tendrá su final―afirma ortega―. Luego tras veinticinco siglos, hemos aprendido no tanto de los hallazgos filosóficos, como de sus propios límites. Tal vez el verdadero progreso consista en reconocer y el saber será saber que todo filosofar es insuficiente y que debemos abrirnos a una forma nueva de afrontar “el pensar” desde el "habitar" y el "construir" un mundo, que no sea ni lo previo ni lo mismo de la misma manera de pensar. Y Puede que estemos, sin advertirlo, en el amanecer de ese otro buen día: donde el pensamiento sistemático no basta para del tener que estar-en-el-mundo y ser igualmente ahí de los instante y a cada uno atendiendo de un tiempo que es lo único propio / entendido / que faltan otras formas de ser y estar: entendido (eso→ mismo « Ser y Tiempo» de unomismo / estar→ lo mismo para una metafísica de lo que no-es propio, donde la tarea existe - es pero no-es saberlo todo de lo que no-existe de uno: como lo propio, sino dejar que lo que existe y es dado se muestre en la medida en que “sea” posible después de uno “eso” que es “esto” mismo de alguna manera del texto (la forma) de lo propio – de otra manera de estar en el mundo / y de la palabra. A ese territorio se dirige lo que sigue: que no niega la historia del filosofar, pero la atraviesa; sin buscar un absoluto fuera del tiempo, sino el modo en que el ser→ del pensamiento de uno mismo en su propio tiempo acontece como tiempo en lo propio. Aquí termina el epílogo, y comienza el camino. La frase refiere de Fisterra, el punto geográfico más occidental de la península ibérica, que para muchos peregrinos marca el final de la ruta oficial jacobea y el inicio de su propio camino o viaje personal. El llamado Epílogo del Camino de Santiago, se vive, de algunos al llegar de límite dado del camino de Santiago, siendo este la inmensidad del Océano Atlántico. En mi caso, fue un poquito más más allá del Atlántico hacia una nueva tierra y de una línea escrita de camino después propio de 1300km entre los volcanes y selvas de Centroamérica desde Guatemala, pasando El salvador, y Honduras hasta Nicaragua donde el Epílogo que se vive / del sentido de alguna forma lo que fue antes del Camino pero no se entiende hasta que sientes (eso mismo) no lo mismo de la misma igual: forma frente al Océano Pacifico.
ARCHIVO DEL TEXTO (PROV.) UBICADO
Notas para un
pensamiento cartográfico (después) siendo del propio texto en el blog
DE "LA EXISTENCIA"Y NÚMERO DE COSAS
De Lo propio, la
experiencia y el habitar
el compromiso con una vida propia que se presenta como tarea
antes que sistema. La filosofía surge, así, de la necesidad de orientarse
existencialmente, de hacerse cargo de la propia existencia aquí y ahora, desde
la experiencia vivida y no desde la representación abstracta.
Esta orientación vital se expresa en la idea de
"habitar el pensamiento", de moverse y estar en el mundo desde un
horizonte de eventos propio y vivo, desde la propia perspectiva de la
experiencia del medio, no desde la representación. El pensamiento filosófico
es, por tanto, inseparable de la experiencia concreta, de la circunstancia y
del estar-en-el-mundo.
De Crítica a la
filosofía como sistema y al racionalismo ilustrado
Rechazamos idea de que filosofar consista en construir un
discurso lleno de verdades o doctrinas como sistemas cerrados; y advertimos (se
advierte) sobre el peligro de los
discursos ausentes de forma y significado, y de la afirmación de lo que no
existe antes pensado luego de alguna manera (expresado de alguna forma
manifiesto: al menos de una forma, que sea eso antes propio luego como aquello que esta de uno de
lo que otro puede reflejarse en el pensar después propio. Frente a todo ello, se-propone
–aquí y ahora- una actitud de escepticismo pragmático, que no es ni un
pragmatismo absoluto ni un escepticismo incondicional, sino una resistencia
primera a aceptar mundos posibles que no nacen de lo propio antes significado
de alguna forma.
De La crítica al racionalismo ilustrado:
Se hace explícito al
señalar que la filosofía iluminista se articula en el punto de inflexión donde
la fe en algo del otro se pierde y una nueva confianza se deposita en el poder
de la razón. El pensamiento se emancipa de la creencia, pero también se
desvincula de la experiencia, abriendo camino a una forma de pensar fundada en
la ausencia y la desposesión de uno mismo como centro de sentido. El autor
denuncia así la reducción de la razón a una estructura formal incapaz de
sostener lo que no se deja reducir a lo universal y lo abstracto.
De La creencia como antecedente del pensamiento
Uno de los aportes más originales del texto es la afirmación
de que antes de pensar algo, uno ha habitado una creencia: no como adhesión
doctrinal, sino como forma de orientación existencial. La creencia antecede al
pensamiento y constituye el fondo desde el cual este se articula. Lo propio, en
este sentido, no es lo que se posee, sino lo que ha sido vivido como certeza
antes de toda forma reflexiva. Esta estructura implica que lo propio antecede
al otro, no como exclusión, sino como condición de posibilidad de toda
alteridad y de la capacidad de reconocer, comprender y valorar al otro como
diferente. La alteridad es, así, condición de posibilidad de la existencia y
del desarrollo del conocimiento y la ética.
Del final o transformación de la filosofía
Sostenemos que la
filosofía, como toda actividad humana, tuvo un origen y tendrá un final. Tras
veinticinco siglos, hemos aprendido más de los límites de la filosofía que de
sus hallazgos. El verdadero progreso consiste en reconocer la insuficiencia de
todo filosofar y abrirse a nuevas formas de afrontar el pensar, desde el
habitar y el construir un mundo, más allá de los sistemas y de la metafísica de
lo propio. El epílogo, en este sentido, no es un cierre definitivo, sino una
apertura a un nuevo camino, a una forma de pensar que se funda en la
experiencia vivida, en el estar-en-el-mundo y en la temporalidad propia.
II. Significantes clave que están, pensado para ser-pensados después y desarrollados luego en las siguientes secciones, si no hay novedad).
III. Lo propio y la alteridad: semántica y ética
3.1. Lo propio:
experiencia, identidad y mismidad (No como posesión, sino como experiencia
vivida, certeza existencial previa a la reflexión / Fenomenología (Husserl),
Existencialismo (Ortega, Heidegger)
3.2. Alteridad:
condición de posibilidad y fundamento ético (Condición de posibilidad de la
existencia y del conocimiento; reconocimiento del otro como diferente y valioso
/ Levinas (ética de la alteridad), Filosofía del diálogo)
3.3. Resonancias antropológicas y filosóficas
IV. Experiencia
vivida y fundamento del pensamiento (Fundamento del pensamiento; la
filosofía surge de la experiencia y no de la representación abstracta /Fenomenología,
Hermenéutica, Ortega y Gasset)
4.1. La experiencia como origen del filosofar
4.2. La creencia como antecedente del pensar
4.3. Crítica al racionalismo ilustrado y reivindicación de
la experiencia
V. Escepticismo
pragmático y metodología filosófica (existencia a aceptar mundos posibles
no nacidos de lo propio; actitud de duda respetuosa y abierta /Escepticismo
clásico, Pragmatismo (Peirce, James), Raciovitalismo
5.1. El escepticismo pragmático: entre la duda y el respeto
5.2. Hermenéutica y análisis temático
VI. El estar-en-el-mundo y el habitar (Pensar como habitar,
moverse y estar en el mundo desde la propia perspectiva y experiencia / Heidegger
(estar-en-el-mundo), Ortega (raciovitalismo)
6.1. Heidegger: estar-en-el-mundo y autenticidad
6.2. Ortega y Gasset: perspectivismo y raciovitalismo
VII. Fenomenología y experiencia: Husserl, Merleau-Ponty y
la experiencia del medio (La creencia como orientación existencial previa al
pensamiento; no adhesión doctrinal sino certeza vivida /Ortega (Ideas y
creencias), Hermenéutica, Filosofía de la religión)
7.1. Husserl: la experiencia vivida como fundamento
7.2. Merleau-Ponty: la experiencia del medio y la
corporeidad
VIII. Críticas
modernas a la Ilustración: Nietzsche, Adorno, Horkheimer, Foucault, Habermas
(se de la reducción de la razón a estructura formal y abstracta, desvinculada
de la experiencia / Nietzsche, Adorno, Horkheimer, Foucault, Crítica a la
Ilustración)
8.1. Nietzsche: crítica a la verdad y la moral ilustrada
8.2. Adorno y Horkheimer: la dialéctica de la Ilustración
8.3. Foucault y Habermas: poder, discurso y racionalidad
comunicativa
IX. La metáfora del
Camino de Santiago y la peregrinación filosófica (El Camino de Santiago
como símbolo del viaje filosófico personal, del tránsito y la apertura a lo
nuevo/ Filosofía del viaje,
Homo viator, Antropología de la peregrinación)
9.1. El Camino como símbolo del viaje filosófico personal
9.2. Antropología y fenomenología de la peregrinación
9.3. El epílogo como dispositivo narrativo y filosófico
X. Comparación entre empirismo y racionalismo en relación al
texto… (este se sitúa críticamente frente
a las dos grandes corrientes de la modernidad: el empirismo y el racionalismo;
o mejor dicho, críticamente situado frente a las dos grandes corrientes de la
modernidad: el empirismo y el racionalismo. ( por desarrollar en el blog)
XI. Implicaciones éticas y políticas de la primacía de lo
propio y la alteridad
XII. Figuras retóricas y recursos literarios: el epílogo
como dispositivo filosófico.
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